A pocos kilómetros de Baní, una de las zonas agrícolas más ricas de la provincia sigue hundida en el abandono: su única carretera, de 11 kilómetros, está completamente intransitable.
Productores denuncian que el mal estado de la vía provoca pérdidas millonarias.
“Tenemos casi cinco millones de aguacates de calidad de exportación, pero se dañan en las camionetas brincando piedras y cañadas”, dijo Eulogio Santana, presidente de la Junta de Vecinos.
El café tampoco escapa. Este año podrían cosechar 5,000 quintales, pero los costos de transporte se disparan porque, según los comunitarios, “los caminos son para animales, no para humanos”.
Hace más de un mes, el ministro de Agricultura Límber Cruz prometió intervenir la carretera tras los deslaves del ciclón Melissa, pero solo enviaron una retroexcavadora. Los equipos pesados nunca llegaron.
Unas 20 comunidades dependen de esta vía para sacar su producción y trasladar enfermos, ya que no tienen servicio de salud.
Agricultores y emprendedores turísticos advirtieron que están dispuestos a luchar por la reconstrucción inmediata, pues temen perder sus inversiones.
“La paciencia se agota. Esta carretera debe ser asfaltada ya”, sentenció Santana.
Mientras el Gobierno responde o no, El Manaclar sigue produciendo abundancia… pero tragándose las pérdidas por falta de carretera.































