BARAHONA, RD. –
Cuando el calor obliga a buscar alivio en un abanico o un acondicionador de aire, la energía eléctrica vuelve a fallar. En los últimos días, comunidades de Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia han visto resurgir los apagones, una situación que incrementa el malestar de miles de familias y afecta la dinámica económica de toda la región Enriquillo.
Las interrupciones del servicio eléctrico, acompañadas en algunos casos de variaciones de voltaje, han generado una ola de quejas en programas de radio, redes sociales y organizaciones comunitarias.
Usuarios denuncian que los cortes se producen durante varias horas, muchas veces en los momentos de mayor consumo, cuando las altas temperaturas hacen indispensable el uso de abanicos, acondicionadores de aire y otros equipos para mitigar el calor.
Los reclamos provienen tanto de comunidades rurales como de sectores urbanos de las cuatro provincias del Suroeste, donde residentes aseguran que la inestabilidad del servicio eléctrico ha vuelto a convertirse en una preocupación cotidiana, afectando la tranquilidad de los hogares y el desarrollo de las actividades productivas.
Comercios sienten el impacto de los apagones
Los apagones en Barahona y el resto de la región no solo afectan el bienestar de las familias. Colmados, cafeterías, salones de belleza, barberías, talleres y otros pequeños negocios afirman que las interrupciones del servicio provocan pérdidas económicas, dañan productos que requieren refrigeración y dificultan la atención a los clientes.
Muchos comerciantes explican que la falta de un horario definido para los cortes hace prácticamente imposible planificar la jornada laboral. Quienes cuentan con inversores o plantas eléctricas deben asumir gastos adicionales en combustible, baterías y mantenimiento para mantener sus establecimientos abiertos.
«Uno nunca sabe cuándo se va la luz ni cuándo vuelve. Eso afecta las ventas y aumenta los costos», comentó el propietario de un pequeño negocio del centro de Barahona, quien prefirió no ser identificado.
El calor incrementa la demanda de energía
Las altas temperaturas registradas en los últimos días han elevado considerablemente el consumo de energía eléctrica en los hogares de la región.
Sin embargo, las constantes interrupciones obligan a muchas familias a permanecer durante horas sin ventilación, mientras otras recurren al uso de inversores o plantas eléctricas, una alternativa que no está al alcance de todos debido al alto costo que representa adquirir estos equipos y mantenerlos en funcionamiento.
Para numerosos ciudadanos, la situación revive una problemática que creían parcialmente superada y que hoy vuelve a afectar su calidad de vida.
Una problemática que vuelve a preocupar al Suroeste
La región Enriquillo ha enfrentado históricamente dificultades relacionadas con la estabilidad del suministro eléctrico. Aunque en distintos momentos se anunciaron inversiones para fortalecer las redes de distribución y reducir las pérdidas técnicas y no técnicas, residentes consideran que en las últimas semanas los apagones han vuelto a convertirse en parte de la rutina diaria.
A esta situación se suma la preocupación por la seguridad ciudadana. Habitantes de distintos sectores sostienen que las interrupciones también afectan el alumbrado público, dejando calles y comunidades parcialmente a oscuras durante las noches, una condición que incrementa la percepción de inseguridad.
Mientras tanto, residentes de Barahona, Pedernales, Bahoruco e Independencia esperan que Edesur adopte medidas que permitan estabilizar el servicio eléctrico, especialmente en una de las épocas del año de mayor demanda energética, cuando el calor convierte la electricidad en un servicio indispensable para miles de hogares y comercios del Suroeste.




























