Xavier Carrasco
Las elecciones presidenciales de 2024 marcaron un punto de inflexión en el sistema de partidos de la República Dominicana. El Partido Revolucionario Moderno (PRM) obtuvo aproximadamente el 48.42 % de los votos válidos a nivel presidencial y, junto a sus aliados, alcanzó un 57.45 %, consolidando una victoria contundente en primera vuelta.
La Fuerza del Pueblo (FP), bajo el liderazgo del expresidente Leonel Fernández, logró un 21.19 % en solitario y alrededor de 28.8 % con aliados. Por su parte, el Partido de la Liberación Dominicana (PLD), por primera vez en su historia reciente sin alianzas, obtuvo un 10.4 %. A este panorama se sumó un dato alarmante: una abstención cercana al 45 %.
Un año después: movimientos en el tablero
Un año después, el escenario comienza a moverse. La firma ACD Media, en octubre de 2025, colocaba al PRM en 34 %, a la FP en 21 % y al PLD en 13 %. En febrero de 2026, las cifras variaron: 31 % para el PRM, 25 % para la FP y 18 % para el PLD.
Las fluctuaciones del partido de gobierno son naturales. Administrar el Estado implica enfrentar crisis económicas, sociales y políticas que impactan directamente en la percepción ciudadana. Gobernar desgasta. Sin embargo, también cohesiona cuando llega el momento de escoger candidato, porque el aparato político se activa y el voto útil comienza a operar.
Techo electoral y voto duro
La Fuerza del Pueblo, con su candidato permanente en la calle desde 2024, mantiene números similares a los obtenidos en las elecciones pasadas. Esto revela un núcleo duro sólido, pero también un techo evidente. La paradoja es que su mejor carta electoral es también la que genera mayor rechazo. Leonel Fernández conserva estructura, experiencia y narrativa, pero arrastra una tasa de rechazo cercana al 60 %, lo que limita su capacidad de expansión más allá de su base tradicional.
El caso más llamativo es el del PLD. Tras caer a 10.4 %, hoy ronda el 18 % sin siquiera tener candidato definido. La política dominicana ha demostrado que los partidos no desaparecen; se reconfiguran.
Abstención y contradicción estadística
Otro dato inquietante es el crecimiento del desencanto. Si en 2024 la abstención fue de 45 %, hoy un 56 % de los encuestados afirma que no votaría. Sin embargo, al sumar 31 % del PRM, 25 % de la FP y 18 % del PLD, tenemos un 74 % que simpatiza con alguno de los tres principales partidos.
¿Estamos ante una contradicción estadística o frente a un voto emocional que aún no se traduce en decisión firme?
¿Hacia el balotaje político 2028?
El PRM se fortalecerá cuando oficialice su candidato; el PLD también experimentará un impulso al definir liderazgo. En cambio, la FP parece haber alcanzado una meseta temprana.
Si la tendencia continúa, el escenario podría estructurarse hacia un balotaje político 2028 entre dos fuerzas con mayor capacidad de crecimiento.
La gran pregunta es inevitable:
¿El balotaje político 2028 será entre el PRM y el PLD?
Porque en política no siempre sobrevive el que más grita en la calle, sino el que logra convencer cuando llega la hora de contar los votos.




























