Mientras el país escucha una lista de ejecutorias y logros desde el Congreso Nacional, en la región Suroeste el sentimiento es de decepción. El presidente Luis Abinader dejará fuera de su discurso de rendición de cuentas los avances reales del Proyecto Múltiple Presa de Monte Grande (PMPMG), una omisión que muchos en la zona califican como un gesto de «indiferencia» estatal.
A pesar de que en enero de 2024 el propio mandatario anunció la licitación de las obras complementarias, el llamado «Metro del Suroeste» sigue operando como un cascarón incompleto.
Sin la ejecución de sus componentes vitales, la infraestructura actual no cumple con el propósito de desarrollo para el cual fue concebida.
Las tres piezas faltantes del rompecabezas
Para que la Presa de Monte Grande y sus obras pendientes dejen de ser un monumento al cemento y se conviertan en progreso real, faltan tres pilares que hoy brillan por su ausencia en el presupuesto y en la palabra presidencial:
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Los Canales de Riego: Es el pulmón del proyecto. Sin ellos, las 700 mil tareas de vocación agrícola en el valle de Neiba y zonas aledañas siguen esperando el agua que prometió transformar la economía rural del Suroeste.
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La Central Hidroeléctrica: Proyectada para instalarse en Fondo Negro, esta planta tendría una capacidad de 13 megavatios. Su ausencia no solo significa menos energía limpia, sino la pérdida de eficiencia en el manejo del caudal del río Yaque del Sur.
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Conexión con el ASURO: El Acueducto Regional del Suroeste sigue operando con bombas de alto consumo de combustible, cuando la conexión directa a la presa permitiría un suministro de agua potable por gravedad, reduciendo costos y garantizando estabilidad en el servicio.
Promesas en el limbo
La falta de mención de estas obras en la alocución de este 27 de febrero cae como un balde de agua fría sobre los productores agrícolas y comunitarios de Barahona, Bahoruco e Independencia.
El temor generalizado es que, al no estar en la prioridad del discurso, el financiamiento para estas etapas complementarias siga postergándose indefinidamente.
Para el Suroeste, una rendición de cuentas que ignore el destino final de Monte Grande es una cuenta que no termina de cuadrar.
La «indiferencia» denunciada hoy por diversos sectores sociales pone en duda si el Gobierno tiene la voluntad política de terminar lo que el propio presidente definió en su momento como la obra más importante de la región.































