El Gobierno de los Estados Unidos no se quedará con los brazos cruzados tras el incidente que dejó cuatro muertos en una embarcación con matrícula de Florida.
El Secretario de Estado, Marco Rubio, informó que Washington está recopilando sus propios datos para esclarecer lo ocurrido en aguas de Villa Clara.
Durante una cumbre con líderes caribeños en San Cristóbal y Nieves, el jefe de la diplomacia estadounidense fue tajante al cuestionar el informe emitido por el Ministerio del Interior de Cuba, que califica el hecho como una «infiltración terrorista».
«Conoceremos la historia completa»
Rubio advirtió que la administración estadounidense no tomará como verdades absolutas los comunicados de La Habana. La desconfianza entre ambas naciones se agudiza tras el uso de fuerza letal contra civiles que, según Cuba, portaban fusiles de asalto y explosivos.
«No vamos a basar nuestras conclusiones en lo que ellos nos han dicho, y estoy muy, muy seguro de que conoceremos la historia completa de lo que ocurrió aquí», sentenció el funcionario ante la prensa internacional.
EE. UU. prepara respuesta
El caso de la lancha con matrícula FL7726SH ha escalado al más alto nivel diplomático. Marco Rubio aseguró que, una vez que Washington tenga en su poder las pruebas y testimonios necesarios, el gobierno estadounidense fijará una posición oficial.
“A medida que recopilemos más información, estaremos preparados para responder en consecuencia”, añadió Rubio, dejando la puerta abierta a posibles sanciones o reclamos diplomáticos si se llegara a demostrar un uso excesivo de la fuerza por parte de la Guardia Costera de Cuba.
El conflicto en contexto
Este choque de versiones ocurre en un momento de alta sensibilidad, donde Cuba ha identificado a los detenidos como cubanos residentes en EE. UU. con historial delictivo.
La intervención de Marco Rubio en el incidente de la lancha en Cuba añade una presión política significativa, dado su historial de línea dura frente al gobierno de la isla.
































