El presidente de Rusia, Vladimir Putin, calificó este miércoles de “inaceptables” las sanciones de EE. UU. contra Cuba, durante un encuentro con el canciller cubano Bruno Rodríguez Parrilla, quien realiza una visita oficial a Moscú, reafirmando la histórica alianza entre ambos países en medio de crecientes tensiones internacionales.
Putin expresó que Rusia rechaza las nuevas restricciones impuestas por Washington a la isla caribeña, subrayando que la posición de Moscú se mantiene clara y sin doble sentido, y resaltó las “duraderas y especiales” relaciones con La Habana que se han forjado a lo largo de décadas.
“No aceptamos nada por el estilo. Siempre hemos estado del lado de Cuba en su lucha por la independencia y el derecho a seguir su propio camino de desarrollo”, afirmó Putin en declaraciones citadas por agencias rusas.
La reunión se produjo en un momento de fuerte presión política y económica de Estados Unidos sobre Cuba, que recientemente adoptó medidas restrictivas contra la isla, agravando un bloqueo que el gobierno cubano y aliados internacionales han denunciado como ilegítimo y contrario al Derecho Internacional.
Solidaridad y llamado al diálogo
No solo Putin criticó las sanciones, sino que el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, pidió a Washington que se abstenga de imponer un bloqueo naval a Cuba y en su lugar promueva el diálogo respetuoso entre las naciones.
Lavrov afirmó que Moscú “continuará apoyando a Cuba en la defensa de su soberanía y seguridad” y rechazó categóricamente las acusaciones de que la cooperación con Cuba representaría una amenaza para los intereses de Estados Unidos o de cualquier otro país.
Relación entre Rusia y Cuba
Durante las conversaciones, ambas partes reiteraron el compromiso de fortalecer la asociación estratégica en todas sus dimensiones, desde la cooperación política hasta los proyectos económicos conjuntos, a pesar de las adversidades y de las presiones externas.
El apoyo ruso se alinea con las declaraciones del gobierno cubano, que ha enfatizado su voluntad de mantener su independencia y soberanía frente a cualquier intento de presión, al tiempo que busca soluciones económicas y diplomáticas para enfrentar la crisis que enfrenta la nación caribeña.































