Tomás Aquino Méndez
En una reunión de amigos suroestanos, no podía faltar el tema Monte Grande. Me decían que la palabra clave en este momento es INSISTIR, INSISTIR, INSISTIR. Les respondí que he sido necio y repetitivo con el tema. Me reiteraron que no podemos desmayar.
Lo que he definido como “el metro del Sur”, iniciado en 2009 por Leonel Fernández, continuado por Danilo Medina y luego por Luis Abinader, debe llegar a su final. No puede quedarse a mitad de camino.
Lo que se inauguró en enero de 2024 fue el embalse, la parte que retiene las aguas del Yaque del Sur. Eso ha contribuido a disminuir las riadas que durante décadas arrasaron con vidas y bienes en la región. Pero el proyecto Monte Grande sigue inconcluso. Dos años han pasado desde aquel acto. La obra integral todavía no está terminada.
En la agenda del presidente no se ha colocado el llamado a LICITACIÓN de los canales de riego, ni la instalación de los aditamentos para el acueducto regional, ni las maquinarias para la generación hidroeléctrica. Sin esas piezas, Monte Grande no cumple su misión estratégica para el Sur.
El buen amigo y colega periodista de Barahona, Benny Rodríguez, publicó esta semana declaraciones del obispo de la Diócesis de Barahona. El religioso dijo lo que muchos hemos repetido hasta la saciedad: la presa de Monte Grande “no cumplirá sus objetivos si no se ponen en marcha los canales de riego, las vías para llevar el agua al acueducto regional y la hidroeléctrica”.
Repasando lo sucedido desde aquel 25 de enero de 2024 hasta hoy, lo que se percibe es una preocupante inactividad. Hay quienes creen que la obra funciona a toda capacidad. No es así. Lo inaugurado fue una parte esencial, pero no la totalidad del proyecto.
Monte Grande no puede convertirse en símbolo de promesas fragmentadas. El Sur necesita los canales para irrigar miles de tareas agrícolas; necesita el acueducto regional para garantizar agua potable; necesita la generación eléctrica para dinamizar su desarrollo.
Insistir no es capricho. Es responsabilidad histórica. Monte Grande no puede permanecer fuera de la agenda presidencial. El desarrollo del Sur no admite pausas prolongadas ni silencios administrativos.
La palabra clave sigue siendo la misma: INSISTIR. Porque Monte Grande, completa y operativa, es más que una presa: es una deuda pendiente con el Suroeste.































