Al cumplirse un nuevo aniversario del devastador terremoto que sacudió a Haití el 12 de enero de 2010, el Movimiento Sociocultural de Trabajo Humanitario y Ambiental (Mosctha) advirtió que millones de haitianos continúan viviendo en condiciones de extrema vulnerabilidad, más de una década después de la tragedia que marcó profundamente la historia del país caribeño.
La organización recordó que el sismo de magnitud 7.0, que dejó más de 200 mil personas fallecidas, millones de damnificados y destruyó gran parte de la infraestructura nacional, evidenció la fragilidad institucional del Estado haitiano, una realidad que, según afirmó, aún no ha sido superada.
De acuerdo con Mosctha, persisten graves carencias en vivienda, salud, educación, empleo y seguridad alimentaria, situación que se ha visto agravada por la crisis económica, la inestabilidad política y la creciente inseguridad que afecta a amplios sectores de la población.
En un comunicado de prensa, la entidad sostuvo que la comunidad internacional y los gobiernos de la región deben ir más allá de respuestas de emergencia y promover un enfoque integral, centrado en el fortalecimiento institucional, la inversión social, la creación de empleo digno y el respeto a los derechos humanos.
“El terremoto del 12 de enero de 2010 y el ocurrido el 14 de agosto de 2021 demostraron la ausencia de un modelo de desarrollo sostenible en Haití. Sin cambios estructurales profundos, las tragedias naturales seguirán convirtiéndose en catástrofes humanas”, expresó la organización.
Mosctha enfatizó que los cambios reales solo serán posibles cuando el propio pueblo haitiano se una y marche tras un proyecto común de transformación, con apoyo internacional responsable y sin injerencias que debiliten su soberanía.
Asimismo, la institución reiteró que la migración forzada que afecta a Haití y tiene impacto regional es una consecuencia de la crisis, y no su causa, por lo que insistió en la necesidad de abordar las raíces estructurales del problema.
El Movimiento Sociocultural de Trabajo Humanitario y Ambiental reafirmó su compromiso con la defensa de los derechos humanos y con la construcción de “un Haití digno, soberano y con oportunidades de desarrollo”, subrayando que el país necesita justicia histórica y soluciones duraderas, no acciones temporales.
































