El cierre de 2025 y la llegada de 2026 estuvieron marcados por una cadena de hechos violentos que dejó al menos siete personas muertas en distintas provincias de la República Dominicana, en episodios ocurridos entre el 31 de diciembre y el 4 de enero.
Las muertes, vinculadas a riñas familiares, homicidios, feminicidios y presuntos intercambios de disparos con la Policía, se registraron en Puerto Plata, El Seibo, San Pedro de Macorís, Barahona, Santiago y el Distrito Nacional, dejando familias destrozadas y varios niños en situación de orfandad.
Uno de los casos más trágicos ocurrió en Navas, Puerto Plata, donde una disputa entre hermanos terminó con la muerte de Nelson Rafael Rojas, de 54 años. En San Pedro de Macorís, otro joven murió presuntamente a manos de su hermano tras una discusión doméstica.
En El Seibo, un ataque a tiros durante una reunión dejó un muerto y dos heridos, mientras que en el Distrito Nacional el país volvió a estremecerse con un feminicidio, el de Rosmery Sosa Rodríguez, madre de tres niños, asesinada por su pareja.
A estos hechos se suman una muerte en un presunto intercambio de disparos con la Policía en Barahona, un ataque armado en un centro de bebidas alcohólicas en Santiago, y un doble homicidio con signos de tortura en Licey al Medio, uno de los casos que mayor impacto ha generado en el inicio del año.
VIOLENCIA EN REPÚBLICA DOMINICANA
Los hechos ocurridos en los primeros días de 2026 se inscriben en un contexto persistente de violencia social en el país.
Datos oficiales recientes indican que la República Dominicana mantiene una tasa de homicidios de dos dígitos por cada 100 mil habitantes, con una alta incidencia de muertes relacionadas con conflictos interpersonales, violencia intrafamiliar, consumo de alcohol y el uso ilegal de armas de fuego.
Organizaciones sociales y especialistas han advertido que los períodos festivos suelen registrar un aumento de hechos violentos, impulsados por el consumo excesivo de alcohol, tensiones familiares y la limitada capacidad de prevención comunitaria.
El inicio del nuevo año deja así un panorama marcado por el luto, la preocupación social y el llamado reiterado de distintos sectores a reforzar las políticas de prevención de la violencia y protección de la vida.
































