La dirigente política de la extrema derecha francesa Marine Le Pen lanzó este sábado una advertencia de alcance geopolítico sobre la intervención militar de Estados Unidos en Venezuela y el cambio de régimen impuesto tras el secuestro del presidente Nicolás Maduro, al señalar que esta acción socava uno de los principios fundamentales del orden internacional: la soberanía de los Estados.
Il existait mille raisons de condamner le régime de Nicolas Maduro : communiste, oligarchique et autoritaire, il faisait peser sur son peuple, depuis de trop longues années, une chape de plomb qui a plongé des millions de Vénézuéliens dans la misère – quand il ne les contraignait…
— Marine Le Pen (@MLP_officiel) January 3, 2026
Le Pen reconoció que existían múltiples razones para condenar al gobierno venezolano, al que describió como “comunista, oligárquico y autoritario”, responsable —según afirmó— de años de represión, empobrecimiento masivo y éxodo forzado de millones de ciudadanos.
Sin embargo, la líder política subrayó que la ilegitimidad de un régimen no autoriza a una potencia extranjera a derrocarlo, una postura que conecta con los debates estratégicos que hoy atraviesan a Europa frente al creciente unilateralismo de las grandes potencias.
“La soberanía de los Estados nunca es negociable. Es inviolable y sagrada, independientemente de su tamaño, poder o continente”, afirmó.
Europa ante un precedente peligroso
Desde una perspectiva europea, Le Pen alertó que aceptar una excepción en Venezuela podría sentar un precedente que termine afectando a cualquier país, incluidos los del continente europeo, en un escenario internacional cada vez más volátil.
“Renunciar hoy a este principio por Venezuela equivaldría a aceptar nuestra propia servidumbre mañana”, advirtió, al tiempo que recordó que el siglo XXI ya está marcado por conflictos prolongados, guerras híbridas y disputas por recursos estratégicos.
La dirigente francesa sostuvo que la acción de Washington debilita el sistema multilateral, margina el papel de la Organización de las Naciones Unidas y refuerza la ley del más fuerte, una dinámica que —según señaló— amenaza directamente la estabilidad global.
Autodeterminación como salida al conflicto
Le Pen concluyó que la única salida legítima a la crisis venezolana debe pasar por la expresión soberana del pueblo, sin imposiciones externas ni administraciones tuteladas.
“Solo el pueblo venezolano debe tener el poder de definir, libre y soberanamente, el futuro que desea forjar como nación”, expresó.
Sus declaraciones se inscriben en un contexto de creciente inquietud en Europa sobre el rumbo del orden internacional, la erosión del derecho internacional y el uso de la fuerza como herramienta de cambio político, en momentos en que el continente enfrenta sus propios desafíos de seguridad y estabilidad.
































