El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, condenó de manera categórica los bombardeos registrados en territorio venezolano y la captura del presidente de ese país, hechos que, a su juicio, han traspasado una línea inaceptable y constituyen una grave afrenta a la soberanía de Venezuela.
Os bombardeios em território venezuelano e a captura do seu presidente ultrapassam uma linha inaceitável. Esses atos representam uma afronta gravíssima à soberania da Venezuela e mais um precedente extremamente perigoso para toda a comunidade internacional.
Atacar países, em…
— Lula (@LulaOficial) January 3, 2026
En un pronunciamiento oficial, el mandatario brasileño advirtió que este tipo de acciones sientan un precedente extremadamente peligroso para toda la comunidad internacional.
Brasil alerta sobre violaciones al derecho internacional
Lula da Silva afirmó que atacar países en flagrante violación del derecho internacional representa el primer paso hacia un escenario global marcado por la violencia, el caos y la inestabilidad, donde prevalecería la ley del más fuerte por encima del multilateralismo.
“El uso de la fuerza socava los principios fundamentales que rigen las relaciones entre los Estados”, subrayó el jefe de Estado brasileño.
Coherencia con la política exterior brasileña
El presidente destacó que la condena al uso de la fuerza es coherente con la posición que Brasil ha sostenido históricamente frente a conflictos recientes en otras regiones del mundo, reafirmando su compromiso con la solución pacífica de las controversias.
Lula señaló que estos acontecimientos evocan los peores episodios de injerencia en la política latinoamericana y caribeña, poniendo en riesgo la preservación de la región como Zona de Paz.
Llamado a la ONU y al diálogo internacional
El mandatario brasileño hizo un llamado directo a la comunidad internacional, instando a que, a través de las Naciones Unidas, se responda con firmeza ante lo ocurrido en Venezuela.
Brasil reiteró su disposición a promover el diálogo, la cooperación y las vías diplomáticas, como mecanismos indispensables para evitar una escalada del conflicto y preservar la estabilidad regional.































