Gran parte de localidades ubicadas en la zona Sur, región en alerta roja, ha reportado afectaciones, incluyendo casas inundadas y cuantiosos daños materiales, a causa de las copiosas lluvias dejadas por la tormenta tropical melisa a su paso por la República Dominicana.
El drama se pudo contactar en sectores calificados de «vulnerables» en Azua y Baní, en donde sus residentes, cuyas viviendas se vieron afectadas por la entrada de abundante agua de la tormenta tropical, un fenómeno muy «extraño» para las autoridades, aunque se tienen experiencias similares en otros países.
Este viernes, ante las constantes lluvias, residentes del Caliche, Azua tienen sus ajuares empacados, ah y empapados de agua, pues conforme a vecinos del sector, algunos ya dormían; otros se preparaban para hacerlo, cuando sintieron que a sus viviendas les entraba agua el jueves por la noche.
Jael Soriano, una joven de 18 años de edad, junto a su tía Rocío Matos y sus primos menores sufrieron por la inundación de su hogar en El Caliche, ya que el jueves por la noche intentaron disminuir los efectos de los aguaceros colocando sacos de arena en la parte delantera de la vienda, pero, esta medida, no resultó suficiente, especialmente al sumarse el problema de las goteras.
El viernes, el televisor, ropas y otros electrodomésticos sufrieron daños, mientras que los colchones y otros ajuares permanecen mojados encima de una mesa.
La impotencia podía leerse en sus ojos, sus familiares no saben dónde pasarán la noche, aunque agradecen que tras los efectos de los aguaceros no hay pérdidas de vidas humanas de esta localidad sureña.
«Se nos metió muchísimo el agua y, para evitar un poco que se nos meta el agua, pusimos sacos afuera y recogimos todo», narró la joven Soriano, mientras su tía, Rocío Matos, quien trabaja como ama de casa, tuvo que acudir a sus labores, razón por la que la sobrina quedó a cargo del cuidado de los niños.
No obstante, su principal instrucción es, ante cualquier peligro, llevar a sus primos a un lugar seguro como la casa de los abuelos o, en su defecto, ir a casa de vecinos para no correr riesgo.
«Nos sentimos muy afectados porque siempre que llueve se nos mete el agua y ahora han sido muchos días con lluvias», expresó con angustia la joven.
Buscado pan
En el municipio Baní, común cabecera de la provincia Peravia, persisten las inundaciones en sectores y calles principales de esta localidad sureña, dejando a los comunitarios atrapados en sus viviendas.
La tarde de este viernes las lluvias intensificaron, provocando incertidumbre de vecinos por el temor a perder sus pertenencias, pero la preocupación es mayor para quienes dependen del día a día para poder llevar un poco de pan a su mesa, «porque carecen de comida o guarniciones almacenadas.
Además, al no poder salir de sus casas a trabajar, la falta de ingresos, por consiguiente impacta en la ausencia de alimentos, los tiene turbados.
Es el caso de Nidia Arias, una abuela de 70 años. Ama de casa, sin esposo, quien reside en las inmediaciones de la cañada 30 de Mayo y por las intensas y sistemáticas lluvias la mujer no puede salir de su casa a comprar algo para comer.
«No tengo nada de comer, mi hija, y no puedo salir de casa», evocó angustiada, mientras las aguas turbias, con basuras y ramas de árboles, recorrían la cañada alcanzando a la altura de sus rodillas.
Hasta estos momentos, su casa construida a base de madera y hojas de zinc aún no ha subido, pero prevé que esto suceda si continúan los aguaceros, ante cuya situación, clama a las autoridades ir a su comunidad a ayudar a los más vulnerables de esta localidad.
Se recuerda que estas localidades al Sur/Suroeste del país son de las zonas en alerta roja a causa de la tormenta tropical y Melissa, pero las autoridades evalúan si disminuyen los niveles de alerta, aunque podrían ampliarse para esta región.































