El presidente del Consejo Dominicano de Unidad Evangélica (CODUE), pastor Feliciano Lancen Custdio, reflexionó sobre la fragilidad de la democracia en el ámbito global yllama a la clase política dominicana a realizar una introspección y mirarse en el espejo peruano, cuya democracia pasa por una dolorosa situación.
Lancen Custodio, mediante una una nota de prensa enviada a www.lalupadelsur.com, pide a los políticos dominicanos reflexionar sobre la fragilidad democrática global, poniendo como ejemplo de su argumentación la «dolorosa» situación por la que atraviesa Perú.
La entidad que agrupa a las iglesias evangélicas dominicanas, expresa «pena y gran preocupación» por la situación peruana, la cual se suma a las amenazas global, derivadas del «deterioro de los sistemas políticos, económicos y sociales».
Este deterioro, según la entidad, impacta como «la cola de un escorpión» a la familia, la ideología y la cultura de los pueblos del mundo, lo cual pone en riesgo a las poblaciones.
Urge revisión
La organización, por medio de su presidente, dijo que hoy más que nunca es necesario que el líderago dominicano revise los sacrificios que ha costado alcanzar y mantener la democracia dominicana.
Insta a no continuar con modelos comparados que han dejado a la deriva a otros países hermanos, cuya realidad actual es catalogada como una «tragedia social».
«El llamado se centra en la necesidad de tener dominicanos cada vez más comprometidos con su patria y que no se limiten a utilizar un discurso que «solo se convierte en un poema» sin acciones concretas», dijo Lacen Custodio.
Exige «voluntad política» para pagar las deudas sociales acumuladas durante décadas, cuya postergación y arrastre amenazan con «explotar como la válvula de una caldera de ingenio».
Si bien el CODUE reconoce que nuestro país sigue siendo un referente en todos los órdenes, insta a la clase dirigente a redireccionar el rumbo y no «inventar por parecerse a otros» que no representan un referente positivo en ningún sentido.
En ese sentido, la entidad reafirma la necesidad de un liderazgo auténtico que priorice la estabilidad, el bienestar social y el fortalecimiento de la institucionalidad dominicana.





























