Carolina Lucas Palen
A veces se nos olvida que nada es eterno. Nos sumergimos tanto en la dificultad del momento que llegamos a pensar que el presente es permanente. Nos sentimos atrapados, como si estuviéramos plantados en un suelo árido, sin salida. Pero no somos árboles: podemos movernos, cambiar de rumbo, crecer, emprender y aprender.
En medio del dolor o la incertidumbre, es fácil caer en la trampa de pensar que todo ha terminado, que esta es nuestra última estación. Como me decía mi amada Carmensa: a veces, sin darnos cuenta, elegimos bailar con el dolor y con la duda, y nos dejamos arrastrar por el ruido mental del “no voy a lograrlo”.
Y, sin embargo, tanto si crees que puedes como si crees que no puedes, en ambos casos tienes razón. La mente cree lo que le dices, y actúa —o se queda estática— según eso. Elige hoy creer y crecer. Elige seguir aprendiendo y construyendo desde tu dolor una semilla que no solo germinará en ti, sino que también beneficiará a otros.
Está bien no estar bien. Pero lo que no está bien es quedarte ahí, repitiéndote esa tristeza como si fuera tu nueva identidad. Convertir el dolor en un mantra diario es negarte la posibilidad de un mañana distinto.
Este no es el final. Es solo una pausa. Cree que todo lo que necesitas para salir adelante ya fue sembrado dentro de ti. Abuchea las voces del pesimismo. Date la oportunidad de recordar quién eras en aquellos días en que pensabas que todo era posible, cuando incluso los problemas te inspiraban soluciones.
Cuando hablo en pasado, me aferro a un verso bíblico que siempre me sostuvo: “Todo obra para bien”. Porque en mi lenguaje no existen los fracasos: solo formas de aprender cómo no hacerlo, y oportunidades para volver a intentarlo con más sabiduría.
Recuerda: todo gran invento comenzó con una idea, luego un boceto, después errores, intentos fallidos… y finalmente, evolución. Aún hoy, muchos de esos inventos se perfeccionan en versiones mejoradas. Así también es la vida.
Estás frente al punto de partida hacia tus mejores días. Vuelve a intentarlo. Vuelve a creer. Esta vez, desde el corazón. Esta vez, con experiencia. Porque lo que ayer parecía un error, quizás solo era la forma de descubrir que ese no era el camino.
Desde las pequeñas victorias hasta los grandes logros: vuelve a bailar con entusiasmo. Porque todavía puedes.
Desde el corazón..
Por alguien que está aprendiendo a volver a empezar


























