Camboya y Tailandia intercambiaron disparos a través de su disputada frontera por cuarto día, horas después de que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunciara que ambas naciones del sudeste asiático, acordaron conversaciones de alto el fuego.
Trump, amenazó a los dos países que continuar los combates pondría en peligro sus acuerdos comerciales con Washington, pero tanto Camboya como Tailandia no han atendido a esta situación y siguen enfrentados.
Al menos 32 personas han muerto y más de 200.000 han sido desplazadas desde el jueves, según funcionarios tailandeses y camboyanos, en enfrentamientos que continúan a pesar de los llamamientos de las Naciones Unidas, Estados Unidos y China a cesar los combates.
Ambas partes se han acusado mutuamente de iniciar el último enfrentamiento fronterizo, así como por los combates en curso. Sus líderes se reunirán en Malasia el lunes para discutir el creciente conflicto, según la agencia de noticias estatal de Malasia, citando al ministro de Relaciones Exteriores del país.
Horas después del anuncio de Trump, el gobierno de Tailandia dijo el domingo que «no estaba listo» para detener las operaciones militares y acusó a Camboya de continuar disparando artillería pesada contra áreas civiles en su provincia de Surin, en la frontera, y varias otras áreas.
“No se podrá alcanzar ningún cese de hostilidades” mientras Camboya “viole repetidamente los principios básicos de los derechos humanos y el derecho humanitario”, afirmó el Ministerio de Asuntos Exteriores de Tailandia en un comunicado.
































