Dominicanos y dominicanas, empleados/as de Rudo Star, una tienda propiedad de empresarios chinos, ubicada en la avenida Duarte, no escondieron su enojo este viernes por el comportamiento exhibido por agentes adscritos a la Dirección General de Migración (DGM), quienes entraron al establecimiento a detener a personas inmigrantes, pero de nacionalidad haitiana.
Los agentes migratorios penetraron al establecimiento chino, para arrestar a empleados de la tienda de nacionalidad haitiana, acción que puede apreciarse en un video que recoge el momento de la operación en el interior de la tienda Rudo Star, encontrándose las autoridades con dominicanos-as del negocio que enojados le decían palabras de enojo por la medida, pero sin inmutarse estos condujeron a los detenidos hacia unidades de traslado.
Testigos, dijeron que la operación se efectuó sin avisar a los dueños de la tienda, quienes no ofrecieron declaraciones a la prensa.
Un acto feo, violento
Para Lorayne Reynoso, empleada de la tienda, el operativo fue “un acto de violencia”. “Fue demasiado feo”, expresó, al referirse a la forma en que los agentes ingresaron al local.
Dijo que los agentes migratorios incluso, amenazaron con lanzar bombas lacrimógenas por el escándalo que armaron con su operativo, así como por las exigencias de empleados por la forma irracional e inhumana en que efectuaron el operativo.
“Abusadores”, gritaban empleados y empleados de nacionalidad dominicana a los agentes migratorios que inrrumpieron al establecimiento chinos a detener a sus compañeros de nacionalidad haitiana que laboraban allí, conforme al video que circula en redes sociales.
Afectada por lo ocurrido, Lorayne agregó que presenciar la expulsión de sus compañeros fue doloroso. “Me dolió mucho como expulsaron a mis compañeros, sin importar los documentos que tengan o no. No pueden ser tratados así”, indicó.
Geidy Germosén, otra colaboradora de Rudo Star, relató que acababa de llegar a su lugar de trabajo cuando se desató el incidente. Explicó que intentó ingresar al local para reportar su asistencia y evitar descuentos en su salario, pero se lo impidieron los agentes migratorios.
“Pedía que me dejaran entrar para ponchar y que no me descontaran el día, pero me dijeron «no”, denunció la mujer que verá un día de salario menos por la forma de los unformados.
Geidy también mencionó que una de sus compañeras se desmayó del susto, apoyando así el relato de Lorayne sobre la agresividad del operativo. “Entraron de manera brusca”, comentó.
Luis Pérez, también empleado del establecimiento, aunque respaldó las medidas migratorias impulsadas por el presidente Luis Abinader, consideró que las aplicadas en este caso fueron «excesivas».
“Los agentes hicieron su trabajo”, señaló, pero criticó que “fueron radicales las medidas para una empresa, de ir sin siquiera un permiso y sacar a todos sus empleados”.
Sugirió que se debería otorgar un plazo previo para proceder con la salida de trabajadores haitianos. “Los agentes se tiraron a todos los almacenes y comenzaron a sacar a los haitianos. No nos enseñaron ni fiscales ni nada, pero no podemos rebotar esas medidas, son medidas del presidente”, narró.
Añadió que entre los agentes había coroneles, muchos guardias y personal migratorio, pero dijo que “ninguno se presentó”.
Se armó la corredera
De aproximadamente 20 haitianos indocumentados, al menos 10 entraron corriendo a la tienda al ver el vehículo de migración estacionado afuera, todo en un intento de esconderse. El resto, según dijo, eran empleados regulares de nacionalidad haitiana.
Aseguró que es la primera vez que ocurre una intervención de este tipo en el establecimiento, indicando que la administración ya está trabajando para regularizar la situación migratoria de todos los empleados que aún se encuentran en condición irregular.
Francisco Acosta, trabajador de una tienda vecina, también fue testigo de lo sucedido y compartió su opinión crítica sobre el procedimiento. “Deben manejarse, avisar a los empresarios porque se trabaja en conjunto”, señaló.
Francisco cuestionó el enfoque «discriminatorio» de estos operativos. “Aquí hay mucha gente de todos los países que vienen aquí. Sin embargo, se le da más duro al haitiano que a otros”. Criticó el momento y la forma del operativo, señalando que este tipo de intervenciones afectan la imagen del comercio.
“Deben ponerse de acuerdo antes de hacer el show y después que han abierto la tienda. Eso se ve feo”, concluyó el trabajador de la tienda, propiedad de empresarios chinos.
































