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SAM 4153
Dr. Octavio Féliz Vidal 
 
La muerte de un adolescente o de un joven de menos de 20 años es algo que afecta a quien tiene sensibilidad por la vida humana. Ante el crecimiento de una mentalidad autoritaria en la población, a veces la gente justifica la muerte de jóvenes que están en actos delictivos.
 
No es mi deseo debatir ese aspecto, ya que lo que quiero reflexionar con ustedes es qué hemos hecho como familia y como sociedad, que estamos empujando a jóvenes a integrarse a peligrosas bandas y a ver terminada su vida en la flor de la juventud.
 
Tenemos una sociedad que les está negando oportunidades de empleo y de estudios a jóvenes que viven en barrios marginados. La sociedad debe proveer espacios de desarrollo y un clima de esperanzas que permitan que los jóvenes puedan ver su futuro realizarse sin tener que acudir a vías alternas como la venta de drogas y la delincuencia. 
 
Si nuestros jóvenes pobres no pueden soñar con la esperanza tenemos una sociedad que está en cuidados intensivos y que requiere construir rápidamente una utopía: un sueño que sea una posibilidad de lograr las aspiraciones básicas sin dañar a la sociedad. 
 
Si nuestras autoridades no intervienen, si los políticos no actúan con rapidez: las células cancerosas que estan carcomiendo a la juventud sin esperanzas se extenderán a toda la sociedad. 
 
En ese panorama de delincuencia, de consumo de drogas por nuestros jovenes, nos preguntamos ¿Que puede hacer la familia? En esta sociedad actual la familia tiene que mantener una crianza responsable. No importa que se viva en un barrio donde abunde la delincuencia y la pobreza. Hay que ponerles límites a los hijos. 
 
Hay que ponerles reglas. No permitir que se junten con personas de malas influencias. Los padres tienen que ejercer autoridad.hay que mantener una vigilancia y supervision efectiva de nuestros hijos. 
 
Hay que procurar que los hijos sean responsable en los estudios y en los deberes de la casa. No se debe sobreproteger a  los hijos y hay que poner consecuencias a las malas acciones.
 
Una familia con reglas y disciplinas cosechará a hijos triunfadores. Una familia exitosa involucra a los hijos en actividades sanas, en cursos, deportes y supervisa que los hijos sean responsables en sus estudios y en actividades sociales de compromiso con los demás.
 
Los límites se le ponen a los hijos desde que son pequeñitos. No permitiendo el  chantaje en la niñez. Desde ahí inician a relalizar  rabietas. Los padres que complacen en todo a los niños irresponsables y consentidos tendrán a adolescentes problemáticos, rebeldes, desobedientes y que retan la autoridad de los padres y que no respetan las reglas y leyes de la sociedad.
 
El autor es terapeuta familiar y profesor UASD

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