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Tomás Aquino Méndez
 
Monte Grande arrancó y “no se detendrá hasta mayo del 2020”. Es el último anuncio sobre este gran proyecto. Una obra que va a mejorar la calidad de vida de los residentes del suroeste del país.
 
Un proyecto que ha sido reclamado para proteger vidas, propiedades y bienes. Son los principales objetivos por los cuales hemos insistido para lograr lo que bautizamos como “el Metro del Sur”.
 
Han sido muchos años viendo a los campesinos perder sus cosechas. Familias perder sus casitas con todos los ajuares, y sobre todo, observar impotentes cómo muchas vidas han sido arrastradas por las riadas del Yaque del Sur.
 
Si uno de los objetivos fundamentales de Monte Grande es la preservación de la vida de quienes viven en la cuenca baja, entonces con más razón hay que garantizar una vida distinta y mejor para quienes residen en los pueblos que serán afectados directamente con su construcción. Satisface que el director del INDRHI, Olgo Fernández, haya prometido casas, servicios y tierras para esas familias.
 
Es lo que manda el compromiso social asumido por el Gobierno. Lo que llama la atención es que este aspecto haya sido ubicado en el 4to. Componente del proyecto.  
 
Creemos debió ser el primero, para evitar lo que está pasando ahora. Se están dañando los cultivos con el polvillo levantado por los trabajos, se están enfermando las personas y se ha sembrado incertidumbre en las familias.
 
Así se lo expresaron al periodista de Listín Diario, Santiago de la Cruz, dirigentes campesinos y familias que residen en La Meseta, Los Güiros y Monte Grande. 
 
Se quejan porque, hasta ahora, nadie les ha informado hacia dónde van, cuánto dinero recibirán por sus predios, ni dónde está ubicada la tierra que les permita seguir subsistiendo, como lo han hecho hasta ahora, con el sudor de su frente.
 
Con Monte Grande se evitarán las destrucciones, se garantizará irrigación a más de 500,000 tareas hoy improductivas, se generará energía y habrá agua para los acueductos. Además, se crearán 12,500 empleos directos.  Todos aplaudimos las bondades de la obra.
 
Sin embargo, se encienden las alarmas cuando dirigentes campesinos como Miguel Guzmán, Wilfrido Florián y la señora Marcia Méndez, residentes en Monte Grande y otros pueblos del entorno, expresan temor al desalojo. 
 
Ellos, ni nosotros, queremos dudar de lo anunciado por el director del INDRHI, de que sus viviendas, servicios y tierras están garantizadas.  Pero, nos preocupa que sea el CUARTO COMPONENTE y aún no se defina. 
 
Y la preocupación tiene base en que muchas familias desalojadas para algunas obras han quedado EN EL AIRE. Sin tierra, sin dinero, sin casa, sin nada…y sin apoyo. 
 
Por eso es acertado además, que se actualice el censo realizado hace siete años. En ese período los niños crecieron y muchos adolescentes se independizaron, con esposa e hijos. Hay que actuar con justicia.
 
Si el factor humano ha incidido para construir Monte Grande, para así preservar y garantizar vidas y bienes, debe ser básico que estas familias no vivan nerviosas por la incertidumbre de no saber qué pasará con ellos en los próximos  meses.
 
Nueva vez sonreímos al anuncio del reinicio de los trabajos de Monte Grande. Confiamos en el compromiso del presidente Danilo Medina y el director del INDRHI, Olgo Fernández. Ahora, queremos escuchar detalles del compromiso con las familias que serán afectadas para saber a dónde irán y cuál es su futuro inmediato.
 
Adelante con EL METRO DEL SUR, lo esperamos en mayo 2020.
 
El autor es periodista nativo de Tamayo

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