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SAM 8520102
Juan Tomás Olivero Figuereo
 
Duda metódica cartesiana, duda universal  aristotélica o duda apostólica de Tomás, en fin;  la duda sigue siendo “la vacilación o falta de determinación ante varias posibilidades de elección sobre creencias, noticias o hechos”.
 
 
Y, una de ellas, es poner en entredicho lo que se dice afirmando o negando el deseo o no de reelegirse del Presidente Danilo Medina. La reelección sabe mejor y está más buena que un salcocho de cinco carnes constitucionalistas y un ñame electoral, disfrutado entre amigos de la irracionalidad y la ambición desmedida.
 
Después de oír en  más  de una forma y manera, y pensar que se trata del mismo cuerpo y persona  con dos mentes y temperamentos distintos,  estos es, al señor José Ramón Peralta, no queda más que concluir que el Danilismo es una Secta política bipolar que se maneja y transita en  un hábitat grupal  de incertidumbres y dudas,  en la que lo único seguro que emana de ella, es la trampa y el avasallamiento, de lo demás; no hay de otra, que   necesariamente y  razonablemente   dudar.   
 
Han construido, estos inquilinos danilista,  con contrato de gobierno expedido a vencimiento, una sucesión de eventos políticos y morales que nos hacen dudar de la real intención proclamada de no reelegirse. Tenemos razones más que suficientes para pensar,  que esto  no es más,    que  otra  forma de salirse  por una vez  más con la suya, ¿de qué nos quieren convencer esta vez? 
 
 La cronología de sus hechos y actos para querer  perpetuarse con un tercer un periodo de gobierno,   revelado en su forma de actuar,  que se inician  en el 2012, con la clásica justificación de que una cosa es con guitarra y otra con violín, o; la más socorrida de todas: una cosa es el candidato y otra el presidente. Nos plantea un nuevo dilema al sistema de partidos y las regulaciones necesarias. 
 
Esta conducta y no otra,  es  la que ha predominado como forma de verdad y relaciones trasparentes en el danilismo.  Y, no hay que descartar, por demás,  hasta la duda de Tomás el Apóstol con Jesús de Nazaret,  de ver para creer,  puesto que es necesaria también, de recurrir a ella; frente a un grupo gobernante plutocrático y anarquista, y  digo yo, que no sólo necesaria, sino,   válida y prudencial,  para prevenir  una puñalada política trapera, propia de este grupo del  relativismo moral.   
 
Aristóteles en su tratado de Ética a Nicómaco, nos dice en su capítulo IX: “…ya que la vergüenza debe referirse a actos hechos voluntariamente, y una persona decente no haría voluntariamente algo vergonzoso”. 
 
¿Acaso violar de forma voluntaria  el artículo 6 de la Constitución dominicana, por parte de quién está llamado a respetarla  y hacerla respetar, no es un acto vergonzoso?, cito: “Supremacía de la Constitución. Todas las personas y los órganos que ejercen potestades públicas están sujetos a la Constitución, norma suprema y fundamento del ordenamiento jurídico del Estado. Son nulos de pleno derecho toda ley, decreto, resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución”.  
 
Pero no sólo pretenden violar con esta inobservancia al artículo antes referido de la constitución, produciendo con ello evicción constitucional al derecho político  de cada ciudadano; sino, que como tromba destructiva pretenden desconocer los artículos 73, 75, 216, 277 y la disposición transitoria vigésima (XX) que fue el único objeto para  la mal llamada reforma constitucional de 2015, que cito:  Vigésima Disposición, “En el caso de que el Presidente de la República correspondiente  al  período  constitucional  2012-2016  sea  candidato  al  mismo  cargo  para  el  período  constitucional  2016-2020, no podrá presentarse para el siguiente período ni a ningún  otro período, así como tampoco a la Vicepresidencia de la República”. 
 
¿Es qué no quiere reelección? O  ¿es qué no debe y no puede reelegirse? A juicio de Aristóteles en su tratado de Ética a Nicómaco, hacer voluntariamente actos vergonzosos, nos hace ser, personas indecentes. Además de ser el danilismo-OTAN un grupo anarquista, fascista, relativista, con esta ilegítima  conducta vergonzosa reeleccionista; se tornan una secta política, esto desde la perspectiva  de la  Ética aristotélica,  Moralmente Indecente. 
 
“No basta decir solamente la verdad, más conviene mostrar la causa de la falsedad” (Non solum non sufficit dicere verum; sed ut ostenderet causa falsitatis, Aristóteles).
 
Filósofo Constitucionalista, Profesor Titular UASD  /@salomon_55>

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