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Benny Rodríguez
 
Al presidente Danilo Medina no le dan tregua los desafectos a su régimen, principalmente la oposición y sectores liberales agrupados en el Movimiento Marcha Verde, surgido el 22 del pasado mes enero. 
 
El colectivo, integrado por ciudadanos y ciudadanas que exigen castigo a la corrupción, cese de la impunidad y porque sean llevados a la cárcel los ladrones de los recursos públicos, habían entrado en un cierto reflujo, sin embargo, parece resurgir del sueño profundo en el que estaba.
 
Sus propios dirigentes de alguna manera lo atestiguan, aunque expresen que estaban ahí analizando las acciones a adoptar, pero alentados por el último acto que conmovió a toda la comunidad nacional, ha hecho una nueva convocatoria ciudadana a un “Día Verde o Jornada Nacional de Movilización”. 
 
Vuelve a la carga con una protesta pautada para el domingo 29 del cursante mes con el fin de rechazar la participación “impune de delincuentes y sicarios en la dirección de las instituciones públicas", un tema sensible que nuevamente tendrá el respaldo de todos los ciudadanos y ciudadanas conscientes sin importar la afiliación.
 
De pronto, el régimen que había conseguido un respiro, no solo de la oposición, sino del insistente Movimiento, conseguir cesara el asedio al que era sometido por sus contrarios, “cual ave fénix” vuelven a ponerle el “dedo sobre la llaga” porque parece “no sanar” la carne de una parte del cuerpo enfermo que sigue podrida debajo de la postilla que la cubre porque el remedio aplicado no es el adecuado.
 
Es decir, el presidente continuará bajo la lupa y la presión de la opinión pública, luego de conseguir disminuir el toque de los tambores de guerra, quienes, ahora, con una aparente “mayor” fuerza, vuelven a presionarlo, tal vez decididos a que ahora sí “ruede la cabeza” del régimen y corra la “sangre” de los “inmundos” que no merecen “vivir” ni gobernar la República Dominicana.
 
Escándalos 
 
Los escándalos de corrupción parecen perseguir al presidente Danilo Medina. No muy bien sale de uno, cuando vuelve a caer en otro, impidiendo, aunque envíe una señal contraria, que el mandatario se concentre en las tareas propias del Estado y de gobernar a favor de las grandes mayorías.
 
Para citar algunos casos de corrupción que constituyeron escándalos, està, por ejemplo, el caso de la empresa Titulatec que pretendía venderle los terrenos a los moradores de Los Tres Brazos, los comunicadores muertos por la venta irregular de terrenos del CEA, en San Pedro de Macorís y el suicidio en un baño de la Oisoe del arquitecto David Rodríguez García, presionado por funcionarios y terceros para que cumpla con sobornos por obras públicas otorgadas por el organismo.
 
Todos esos escándalos logró el régimen sortearlos consiguiendo respirar al asedio sometido por la oposición y sectores liberales que le enrostran al mandatario poca firmeza para enfrentar la corrupción e impunidad ni de tocar a sus colaboradores, un mal que arrastra el país desde tiempos inmemoriales.
 
El último hecho conmovió toda la comunidad nacional: el asesinato del abogado y profesor universitario Juniol Ramírez Ferreras, que vincula a un funcionario público, exdiputado, exprecandidato a alcalde y presidente del PLD en su comunidad, intranquilizando un un mar que estaba un poquito en calma. 
 
Tan bravo está ahora que nadie se atreve adentrarse mar adentro por temor a un naufragio. El propio oficialista partido tiene atracado el barco en puerto seguro y, en vez de ofrecerle apoyo, como lo hizo en el caso de los encartados por el caso Odebrecht, cuestionó el abominable hecho que vincula al exdirector de la Omsa Manuel Antonio Rivas, anunciando que el caso lo discutirá el CP, que podría adoptar la dolorosa decisión de separarlo de la organización fundada hace 44 años por extinto Profesor Juan Bosch, bajo aires de seriedad, honestidad y transparencia, tras su salida del PRD, entidad que parió al PRM.   
 
Con uña y diente
 
El presidente Danilo Medina ha defendido siempre y ha dado la cara a los cuestionamientos hechos, tanto a él como su gobierno, los cuales tienen una intención muy clara y hasta política si se quiere: sus contrarios quieren “echarlo” del poder, no para contribuir a una real transformación del Estado, sino para montarse en el gobierno.
 
La más reciente defensa la hizo el presidente a mediados del pasado septiembre en la ciudad de Nueva York, quien ante la insistencia de los periodistas que lo cuestionaban sobre los actos corruptos en el régimen, pero sin la debida sanción, al respecto le dijo: “los hechos han hablado”.
 
El mandatario con uñas y dientes  defiende su administración de gobierno señalando que las acciones adoptadas para enfrentar la corrupción están a la vista de todos, usando, incluso, una frase del que murió por nosotros en la cruz: “como decía Jesucristo: el que tenga ojos para ver; que vea; y el que tenga oídos para oír; que escuche”.
 
Aunque hay una amplia percepción de que el presidente hace poco para parar la corrupción en su gobierno, porque parece “blandengue” para encarcelar a sus compañeros que saquean el erario público, la población parece decir una cosa y hacer otra, porque el presidente sigue con una alta popularidad pese a las denuncias en su contra. 
 
Las últimas mediciones así lo evidencian: Danilo Medina sigue obteniendo una alta valoración de los dominicanos, incluso una encuesta realizada en España, que mide a los líderes globales y de la región, ubicada al alumno de Juan Bosch como el tercer presidente mejor valorado de Americalatina y el Caribe.
 
Algo falla, o los datos son manejados adrede por quienes las hacen para favorecer al presidente, la población no sabe lo que dice o la oposición, así como los sectores liberales, no articulan bien sus estrategias para usarlas como arma contra el régimen que luce fortalecido.
 
Oportunidad de oro    
 
Muchos se frotan las manos. Erróneamente se hacen la idea que el caso del asesinado Juniol Ramírez Ferreras, que involucra a un funcionario del gobierno y dirigente importante del partido gobernante, supone el final del mandatario y de su régimen, obviamente, sin dejar de ver lo delicado del hecho.
 
Olvidan que el régimen y el presidente Medina, durante varios meses no tuvieron paz ni sosiego, primero por la agitación del Movimiento Marcha Verde, iniciado el 22 de enero y los ataques de la oposición que le hicieron mella, pero no resultaron suficientes como para hacerlo colapsar.
 
Ciertamente, pese a los esfuerzos del gobierno y del presidente en particular, los problemas de corrupción de los que adolece el régimen, un mal endémico del país, parecen ser enfrentados con el rigor debido, ya que los mismos siguen produciéndose, que en vez de de disminuir, se incrementan, continuando su agitado curso.
 
El presidente Danilo Medina ni su gobierno, perseguidos por los escándalos de corrupción, no pueden seguir jugando a la surte, por lo tanto, se requiere dé mayor muestra de acción contra el flagelo, metido en todo el aparato administrativo gubernamental.
 
A pesar de la alta valoración del mandatario, no así su gobierno, u otros temas como la criminalidad y la delincuencia, el presidente tiene todavía una oportunidad de oro para seguir dominando la escena: actuar con puño de hiero contra la corrupción, renovarle la cara al régimen y nombrar personas de probadas solvencia moral en la dirección de la cosa pública.  

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