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Dr. Octavio Féliz Vidal 
 
Si promediamos las muertes a mujeres dominicanas por sus parejas, novios y exparejas en unas cien por año estamos ante un grave problema de salud pública y de seguridad ciudadana en la República Dominicana.
 
Recientemente en las Vegas,  Estados Unidos, un hombre sólo, con armas automáticas, la emprendió contra una multitud matando 59 personas y dejando más de 500 personas heridas. Este hecho consternó al mundo y movilizó todos los organismos investigativos de la nación más poderosa del mundo. Sin embargo el ego machista dominicano mata en promedio cien mujeres anualmente y los dominicanos, ni sus autoridades reaccionamos. ¿Qué valor le damos a la vida de una mujer dominicana? Aquí matamos 40 mujeres más que las que mató Stephen Paddock en las Vegas.
 
Nuestra reacción no se siente y nos preparamos para el conteo del siguiente año, sin que demos una respuesta de políticas públicas y de la sociedad civil, que permitan disminuir el riesgo de morir que tienen cada año las mujeres dominicanas, por un machismo salvaje que agrede la seguridad ciudadana nacional.
 
El machismo salvaje actúa automáticamente frente a la infidelidad, frente a la amenaza de abandono y ante el abandono consumado. Actúa por la cultura, la costumbre y una educación adquirida por un aprendizaje social que debemos desarraigar desde la niñez y utilizar a la escuela, las iglesias y organizaciones comunitarias como aliadas ideológicas, para ir sacando de raíz ese comportamiento automático y violento del macho salvaje dominicano.
 
El machismo salvaje actúa con respuestas automaticas, a tal grado que el propio macho se suicida en muchos casos. Las estadísticas de homicidio suicidio deben hacernos reflexionar de que estamos ante un fenómeno de irracionalidad extrema y ante un comportamiento primitivo de alguien que se yergue sobre la ley. No es posible controlar con una pena a quien mata a su mujer y decide matarse a sí mismo. Una decisión suicida que demuestra arrepentimiento ante un hecho atroz que deja a hijos e hijas en la orfandad. Además, llena de dolor y duelo a familiares, amigos y a la sociedad en general.
 
Los homicidios a la mujer con suicidio del hombre reflejan que las relaciones de pareja, en nuestro contexto cultural, son un factor de riesgo que amenazan la vida de la mujer dominicana y la del hombre mismo, cuando el macho salvaje comete suicidio.
 
El autor es profesor de la UASD y Terapeuta Familiar

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