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P. Ronny Ernesto Stephan
 
La ley encuentra su plenitud en el amor y la misericordia. Si carece de ellos nada tiene sentido y eso es lo que Jesús nos enseña hoy. Es preciso mirar a nuestro alrededor y condolernos de las necesidades de los demás para no caer en el fariseísmo de predicar el bien con los labios, pero no con el corazón.
 
Evangelio según San Lucas 6,6-11
 
Un sábado, entró Jesús en la sinagoga a enseñar. Había allí un hombre que tenía parálisis en el brazo derecho. Los escribas y los fariseos estaban al acecho para ver si curaba en sábado, y encontrar de qué acusarlo.
 
Pero él, sabiendo lo que pensaban, dijo al hombre del brazo paralítico: «Levántate y ponte ahí en medio.» Él se levantó y se quedó en pie.
 
Jesús les dijo: «Os voy a hacer una pregunta: ¿Qué está permitido en sábado, hacer el bien o el mal, salvar a uno o dejarlo morir?»
 
Y, echando en torno una mirada a todos, le dijo al hombre: «Extiende el brazo.»
Él lo hizo, y su brazo quedó restablecido. Ellos se pusieron furiosos y discutían qué había que hacer con Jesús.
 
Palabra del Señor

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