A "guerra" de comerciantes haitianos se debe prohibición de productos dominicanos

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Barahona.- Los economistas dominicanos Juan Del Rosario Santana y Wagner Gomera Aquino, consideraron que la reciente prohibición de al menos 23 productos dominicanos a territorio haitiano se debe a la "guerra" comercial entre grandes importadores contra medianos y pequeños comerciantes haitianos.
 
Del Rosario Santana y Gomera Aquino, quienes estudian las relaciones del comercio transfronterizo, afirman que el verdadero motivo de las  restricciones comerciales no arancelarias y del cierre de la frontera, se debe a la competencia interna entre grandes importadores contra   pequeños  y medianos comerciantes del vecino país.
 
“La situación se torna compleja porque estas medidas son utilizadas como mecanismo de presión, unas veces por el legitimo interés de recaudación aduanera, aunque Haití es un país abierto a las importaciones, otras veces por presión  política hacia la República Dominicana o como mecanismo de distracción política interna”, sostienen.
 
Señalan que sus estudios sobre el mercado fronterizo han identificado como uno de los factores más importantes el Lobby de grandes comerciantes e importadores haitianos ubicados en las principales plazas comerciales de Haití: Puerto Príncipe y Cabo Haitiano, que supone una competencia directa contra pequeños y medianos importadores que controlan la actividad  en la zona fronteriza.
 
“Estos medianos y pequeños importadores haitianos, adquieren sus productos tanto en la formalidad como en la informalidad en la zona fronteriza, mediante la compra al menudeo, utilizando una red de decenas de compradores individuales que depositan las mercancías en espacios de almacenamiento en los pueblos fronterizos, que luego son traslados, en grandes y pequeñas cantidades fuera de este espacio”, señalan.
 
En extenso artículo los economistas dominicanos explican que un oficial de aduana de Haití le manifestó: “Usted no ve pasar a nadie con más de una caja de vino tinto o de ron, pero mire los letreros en lugares cercanos anunciando sus ventas”.
 
Realidad
 
Manifestaron que la realidad del problema radica en que grandes importadores de Cabo Haitiano y Puerto Príncipe tienen una feroz competencia contra aquellos agentes que controlan el comercio fronterizo y su red de distribución minorista.
 
Observan que esa red se entiende fuera del territorio de la frontera, dominando las plazas por precio, pese a que aún estas son contraladas por los grandes importadores, pero la lucha está matizada porque éstos han ido perdiendo participación relativa del volumen del negocio.
 
Esta situación ha sido favorecida con las mejoras en las condiciones de las carreteras, las cuales han hecho posible una mayor movilidad, a pesar de la existencia de más de 6 puestos de chequeos aduanales, entre Ounaminthe y la ciudad de Cabo Haitiano.
 
Descontrol aduanal
 
Afirman que el gobierno haitiano tiene un problema para el control aduanal, debido a que no posee la infraestructura necesaria a corto plazo, para cubrir una interminable frontera con más de 52 pasos de comercio fronterizo.
 
Consideran que las medidas de política comercial trasciende el ámbito político, colocándose por encima de la voluntad del gobierno haitiano, evidenciando la pugna comercial liderada por empresarios de Haití, quienes insisten en la necesidad de acabar con el contrabando en la frontera.
Creen que por desconocimiento o inobservancia de esta realidad, el dialogo binacional que sirve para dirimir conflictos en materia comercial ha caído en un punto diplomático superficial, en donde las promesas y conjeturas emanan de estos encuentros despertando un entusiasmo que en el lado dominicano alcanza la dimensión de ingenuidad”, dicen.
 
Favorecen un acuerdo comercial que facilite el intercambio comercial entre los dos países, pero entienden que cualquier intento de dialogo deberá producirse tomando como marco el Acuerdo de Asociación con la Unión Europea (EPA) o el CARICOM.
 
“De modo que lo resultante de este proceso sea refrendado en calidad de testigos por los actores que participan en estos esquemas”, sugirieron los economistas.
 
Apuestan porque las relaciones dominico-haitianas en materia comercial sean armoniosas, respetuosas y sostenibles para lo que consideran se requiere abrir una hoja de ruta donde las medidas no arancelarias de uno y otro lado no sean tomadas en perjuicio del intercambio bilateral.
 
Sugieren una estrategia integral para enfrentar de manera conjunta la informalidad y el contrabando, sin dejar de lado, la realidad de los pequeños y medianos comerciantes, consumidores y pobladores de las localidades fronterizas de ambos Estados que tienen en estas actividades económicas la principal y única fuente de sustento de sus respectivas familias.
 
Historia
 
En septiembre de 2015 el gobierno haitiano impuso una restricción a la importación por vía terrestre de 23 productos procedentes de República Dominicana, tanto de origen industrial, agroindustrial, mineral como agropecuario.
 
Esta limitación al acceso de dichas mercancías al vecino país de Haití comenzó a ser implementada a partir del primero de octubre del referido año e inmediatamente su impacto comenzó a dejarse sentir en el valor y volumen de las exportaciones nacionales hacia ese país, segundo destino de importancia de la Republica Dominicana.
 
Los productos afectados fueron: mantecas o margarinas, aceites comestibles, harina de trigo, cemento gris, jabón de lavar, detergentes en polvo, agua potable en botellas, bebidas gaseosas, cervezas maltas, pinturas, productos de carrocería de automóviles, mantequilla de cocina, snacks, pastas alimenticias, galletas o biscochos, tubos plásticos (PVC), jugos en polvo, maíz molido, varillas, utensilios de foam y equipos de construcción. 
 
Las razones que argumentan las autoridades haitianas y grupos empresariales para justificar esas medidas fueron: evitar la pérdida de ingresos por concepto de tasas arancelarias dejadas de percibir, Proteger a sus consumidores y evitar la competencia desleal a los empresarios haitianos formales que pagan sus impuestos.
 
Estadísticas/caídas
 
Señalan que al analizar las estadísticas publicadas por trade map se observa que los productos que exporta la República Dominicana a Haití sujetos a restricción de circulación por vía terrestre, representan en promedio durante el periodo de estudio aproximadamente el 46% (unos USD468.5 millones) del total vendido a esa nación caribeña el cual ascendió a USD 931.13 millones en ese mismo intervalo. 
 
Al evaluar la participación porcentual mes tras mes, se pudo contactar que, por ejemplo, en el mes de marzo del año 2016, las exportaciones de los 23 productos llegaron a representar hasta el 90% y en los meses de septiembre y febrero del 2016 el 85% y el 82% respectivamente.
 
Indican que los 23 productos sujetos a restricción tienen un peso considerable en las exportaciones dominicanas hacia Haití, “por lo que se puede inferir que ciertamente esta limitante afecta considerablemente el comercio bilateral con la nación haitiana”.
 
Productos más afectados
 
Los productos más afectados con la restricción aplicada son: maíz molido con una disminución del total exportado durante el intervalo analizado del 88%, tubos plásticos, en un 82%, detergentes en polvo y snack, en 63% y 60% respectivamente.
 
Otros rubros con caídas importantes fueron: cemento gris (58%), jabón de lavar (55%), hierros para la construcción (52%), equipos de construcción y juegos en polvo (50% cada uno), harina de trigo un 32%, entre otros. 
 
Además, explican que a nivel sectorial, los productos más impactados negativamente con la restricción fueron los agroindustriales, que representan aproximadamente el 57%, seguidos de industriales con un 43%.
 
Mientras que los agropecuarios y minerales tuvieron un peso poco importante en términos de participación porcentual en el total de productos exportados sujetos a la medida no arancelaria.
 
Recientemente los Directores Generales de las Aduanas de República Dominicana y de Haití: Enrique Ramírez y Jean Jorel Janvier, se reunieron en Jimaní en la que la parte dominicana le presentó un proyecto para convertir el punto fronterizo de Mal Paso (del lado dominicano) en un centro aduanero moderno a los fines de controlar las irregularidades, pero fue rechazado por su par haitiano alegando problema de presupuesto.

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